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Lomas de Zamora

Una placa en la Catedral en memoria de un catequista desaparecido

Fecha de publicación: 27 agosto, 2007

Antero Daniel Esquivel, un catequista y obrero desaparecido que militó en Villa Fiorito recibió un homenaje de parte de grupos católicos y el Obispado local. En el acto se bendijo una placa colocada en la entrada de la Catedral. Estuvieron representantes de la Iglesia de Paraguay, su país de origen, y organizaciones políticas.

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“Yo soy de los que cuentan el cuento, él no lo pudo contar. En el año 77 estuve haciendo una misión en un barrio y un mayor del Ejército se me acercó y me dijo: ‘Cuidado con lo que estás haciendo porque los muchachos están nerviosos’.” Con esas palabras, Roberto Baseto, el diácono de la parroquia “Nuestra Señora de Luján” de José Mármol comenzó el acto en homenaje a Antero Daniel Esquivel, un catequista paraguayo desaparecido en 1977, durante la última dictadura militar.

El acto que se realizó el sábado 25 de agosto último en memoria de Esquivel comenzó pasadas las 11 en la Catedral de Lomas de Zamora, ubicada frente a la Plaza Grigera. Durante el encuentro, el obispo diocesano, Agustín Radrizzani, y el de Ciudad del Este de Paraguay, Oscar Páez Garcete, bendijeron una placa de mármol que quedó colocada en uno de los muros de la entrada a la iglesia.

Esquivel, miembro fundador del Equipo de Pastoral Paraguayo en la Argentina (EPPA) y la Juventud Obrera Católica (JOC), fue secuestrado el 2 de febrero de 1977 durante el accionar del terrorismo de Estado, y desde entonces está desaparecido.

Luego del himno a la Virgen de Caácupé, Fermina López, coordinadora del EPPA en José Mármol confirmó muy emocionada que “es el primer homenaje que el Obispado de Lomas de Zamora hace a un hermano víctima de la represión militar”. (ver Las paradojas de un homenaje)

Tras la bendición, las palabras del obispo paraguayo dejaron en claro que “esta placa es un recuerdo (al catequista desaparecido) por el cumplimiento de su deber como cristiano y por su servicio a la comunidad”. Al mismo tiempo destacó que “siempre es momento de luchar por el bien, tal como lo hizo Esquivel”.

Aunque, “hasta ahora no se tienen noticias de lo que pasó con él”, tal como afirmó Páez Garcete, sí se sabe que “su accionar fue visto como peligroso y esa fue la causa de su desaparición”.

“Daniel es un pionero porque cuando mucha gente se preocupaba por otros intereses, él se preocupó de anunciar a Jesucristo, agrupar a la gente y defender nuestros legítimos derechos”, argumentó Radrizzani.

De la misma forma, el obispo reconoció la labor y la fuerza de “nuestros hermanos paraguayos” y agradeció al EPPA, que junto con el Encuentro Nacional, Popular y Cristiano fueron los que propusieron el homenaje a “este hombre que dio testimonio de su fe hasta el fin”.

Acompañado por su esposa Marta Gauna, un compañero y amigo paraguayo del catequista también estuvo el acto de homenaje. Se trató de Pablino Meza, de 63 años, quien en diálogo con AUNO recordó que “junto a Esquivel, un cura y 14 jóvenes más, el domingo de Pascua de 1970 fundaron el EPPA”.

Meza también acompañó al militante desaparecido en la creación de la JOC en la Argentina, luego de que ambos llegaran al país “en busca de trabajo”.

Por su parte, el diácono de la parroquia de Luján confesó sentir una “gran necesidad de homenajear” a alguien que, como él, había sido puesto en advertencia. Con mayor suerte que Esquivel, el diácono contó que “en 1978 un oficial me ‘mandó a guardar’ porque en ese tiempo estaba misionando y mi tarea era trabajar con los pobres”.

“Si alguien no tenía que comer o que vestir, aunque a él (Esquivel) no le sobraba nada, compartía lo que tenía”, informó Fermina que aunque no lo conoció personalmente dijo “saber mucho” de su vida y su trabajo.

En la placa ubicada en la entrada de la Catedral está grabado su nombre, Antero Daniel Esquivel, además, aparece una frase que recuerda su trabajo como servidor y cristiano y en ella se mencionan todas las organizaciones que formaron parte de este homenaje y estuvieron presentes de alguna forma en su vida.

“Esquivel vivía el Evangelio”, afirmó orgulloso su compañero Meza, que lo rescató como “un ejemplo de humildad, entrega, solidaridad y fundamentalmente poseedor del don del sacrificio”.

RCI-AFD-EV
AUNO-27-08-07
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Última modificación: 27 de agosto de 2007 a las 16:22
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